Después de unos días de viajes, reencuentros, comidas, cenas, regalos, cafés y demás me he puesto otra vez a estudiar de verdad. Esta mañana no me ha sentado tan mal como pensaba, además los temas que llevo ahora parecen interesantes. A ver si esa sensación dura mucho ;-)Volver aquí y en este momento concreto me ha permitido “recuperar” algo. Creo que recuperar no es la palabra adecuada, pero sí la que mejor define mi sensación. Estoy contenta, se me agolpan recuerdos de otras épocas, otros momentos y otras circunstancias. La vida, mi vida, ha cambiado, ha dado unas cuantas vueltas, he conocido a otras personas que me han llenado de alegría e ilusión, ha pasado tiempo, mucho tiempo… y cuando me he querido dar cuenta estoy casi en el mismo sitio. En estas últimas semanas, he recuperado un trozo de adolescencia; ¡no, no he vuelto a hacer las locuras de entonces, eso ya pasó! ¡Tengo la cabeza asentada! Ha sido algo mucho más importante: me he vuelto a sentir cerca, he dicho cosas que hacía siglos que no decía, me he enterado de las cosas que algunas personas han tenido que aguantar por salvar una amistad… Muchas cosas importantes en poco tiempo.
No quiero que esto parezca un post de autoayuda, porque no lo es en absoluto ;-) Es un post para demostrar que la amistad sobrevive al paso de los años, a la distancia y a otras personas; está latente y cuando más falta hace, ¡emerge!

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